LA FIESTA DE LA CANDELARIA EN PUEBLA DE SOTO

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En la pedanía murciana de Puebla de Soto acontece todos los años una original procesión en la que una imagen de la Virgen se pasea por las calles sobre un trono adornado con bizcochos bañados en almíbar y algún que otro adorno confiturado, denominado en gran parte de la geografía murciana como tortadas. Esta pedanía de la huerta murciana desde el año 1726, celebra su fiesta de La Candelaria, siguiendo una antigua tradición. El Libro de Fábrica de la parroquia de Ntra. Sra. de Las Mercedes, fechado entre (1695 a 1787) nos da los primeros datos y rasgos de esta ancestral celebración religiosa, entroncada en el alma del pueblo murciano. El ritual de la fiesta consiste en la presentación de la soberana de los Ángeles María Santísima de Las Mercedes, patrona de la población. La sacaban a misa a presentar al Niño Jesús en la iglesia tal y como dictan las normas de la Cofradía del Santísimo Sacramento. Al segundo toque de campanas, se realizaba la ceremonia presidida por los mayordomos de la Cofradía y desde el Carril del Cabildo de Santarén, doblaba la Reina su Camino Real de Andalucía y, por la calle del Horno, entraba a misa con el tercero y postrero campaneo rodeada de fieles con sus hijos en brazos y velas iluminando. Ese día la Virgen viste de forma diferente al resto del año, porta un Niño del escultor Roque López (1797) con traje de encajes, sedas y pañales dispuesto como si fuera para un bautizo. La virgen porta mantilla blanca de puntillas y encaje blanco con una vela en su mano derecha. El trono, adornado con rosas, claveles y gladiolos lleva tórtolas o palomas blancas tal y como indica el Evangelio de San Lucas, siendo adornado el trono con ocho tortadas o tartas para cada uno de los ocho mayordomos de la Cofradía del Santísimo, conocida popularmente en esta localidad como la Hermandad del Señor.

 

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Hasta hace muy pocos años, la celebración tenía lugar el día dos de febrero, coincidiendo con la festividad eclesiástica, pero por el cambio de costumbres y movilidad de fiestas paso a celebrarse el domingo siguiente a la festividad de La Candelaria. La Cofradía del Santísimo Sacramento era  la encargada de organizar todos los actos y de preparar el trono junto a las ocho tortadas mencionadas, tantas como mayordomos tenía la citada cofradía sacramental, para lo que la Virgen contaba a sus pies con unos soportes para colocar los dulces citados. Tal y como indica el profesor Melgares Guerrero, tras la misa, las tortadas eran arrebatadas en pequeñas porciones y lo que quedaba de ellas se retiraban a los domicilios particulares de los mayordomos donde se consumían por la familia del mismo o se repartían entre los miembros de la cofradía, representando su consumición un ritual colectivo en torno al ya sacralizado alimento. En la actualidad el número de tortadas ha variado, son personas particulares quienes hacen llegar a la iglesia momentos antes de iniciar la fiesta las tortadas adquiridas muchas de ellas en confiterías. De igual forma otro de los adornos que forma parte del trono de la Virgen lo constituyen las tórtolas ubicadas en un canastillo de mimbre y adornado con una cinta de colores. Desde el punto de vista antropológico la festividad litúrgica de la Purificación se sitúa entre la frontera temporal del ciclo de Navidad y el Carnaval, y viene a ser la cristianización de la antigua fiesta pagana de la <<Matronalia>>, en la que el mundo romano y otras sociedades anteriores exaltaban el valor de la maternidad femenina. En Puebla de Soto, ese día se bendicen candelas o velas en una ceremonia previa a la misa. Los fieles las utilizan en la procesión mientras acompañan a la imagen y son llevadas a sus hogares. Velas que desde el punto de vista simbólico podríamos indicar que a través de ellas se representa a Cristo, “luz del mundo”. Durante este día festivo el postre en los hogares es la tortada, un dulce extendido por toda la geografía murciana y cuya receta consta bizcocho relleno de crema adornado con merengue, guirnaldas confitadas, cascos de naranja, etc.

 

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Para Salvador Hernández Ramón (Párroco de Puebla de Soto) la fiesta de La Candelaria conmemora la presentación del Niño Jesús en el templo a los 40 días de su nacimiento. A la imagen de la patrona se le pone la advocación de Candelaria, con una candela en la mano derecha y con la mano izquierda levanta al niño vestido con un “ato de acristianar”. La candela simboliza la luz de Jesús. Además se presentan dos tórtolas o pichones blancos en el trono, que simbolizan la pureza y la presencia del espíritu santo, también la Ley de Moisés prescribía la presencia de dos tórtolas que era la ofrenda de las familias humildes. Las tortadas se incorporan a partir de los siglos XVII-XVIII, pues los bautismos se celebran con una repercusión social de fiesta. A partir de 1700 la celebración de esta fiesta se incorporó en casi toda la Diócesis de Cartagena, convirtiéndose en costumbre las tortadas y las tórtolas en todas las iglesias y ermitas. Actualmente se ha mantenido esta tradición en Puebla de Soto, una de las pocas parroquias de nuestra Diócesis en la que se conserva vivo este ritual.

salida iglesia

Juan José Franco Manzano (Cronista de Puebla de Soto y miembro de la Asociación de Cronistas de la Región de Murcia) afirma que La Candelaria representa un acto muy sentido en Puebla de Soto. La Virgen de las Mercedes sale a misa tal como se hace desde el siglo XVIII. Este acto está documentado ya en 1721, quizá la primera vez que se celebró. La fiesta la organizaba la Cofradía del Santísimo Sacramento que se remonta como mínimo a 1640, en el reinado de Felipe IV, la cual se perdió hacia 1970 después del Concilio Vaticano II. Había ocho mayordomos que hacían la fiesta, de ahí que se pusieran ocho tortadas en el trono o menos si era un año de crisis. Como ocurría en toda la Región de Murcia “la suerte es que aquí se ha conservado” la virgen presenta al niño y en el trono lleva dos tórtolas o pichones y al mismo tiempo lleva las tortadas porque se está teatralizando un bautizo. Actualmente esta fiesta la organiza la Parroquia con la Junta Municipal de Puebla de Soto. Además de este acto, la víspera de la fiesta por la noche se realiza el baile de las tortadas o de La Candelaria en el que se reparte la tortada durante el baile. Las tortadas actualmente las ponen los vecinos. Antiguamente las ponían quien las tenía que poner, el mayordomo que le correspondía ese año sabía que “tenía que servir”, es decir, se encargaba de elaborar una tortada además de ayudar a adquirir los cohetes o las flores para el trono. Esta celebración fue televisada el día 3 de febrero de 1991 por Televisión Española Internacional en riguroso directo y para todo el mundo.

Ángeles Lucía Hernández Montoya (Camarera de la Virgen y cabo de andas) nos contaba que para ella esta fiesta tiene dos valores, uno sentimental porque el cargo lo heredó tras la muerte de su padre y el valor de la fiesta en sí, que es esa figura materna que lleva a su hijo a presentarlo al templo. La imagen real es la patrona la Virgen de las Mercedes, pero como tradición se viste para ese día de Candelaria y se le añade el Niño Jesús que no es parte de la imagen. En tiempos de su padre, se hacía la procesión antes y la misa después porque la Virgen venía al templo a presentar a su hijo. Además el trono primitivo no era el actual, era más grande y más complejo, ahora solo caben cuatro tortadas y van dentro del trono, pero antiguamente era más ancho y las tortadas iban alrededor del trono que llevaba menos flores. Durante la procesión, cuando el trono pasaba cerca de los fieles, la tradición era “meter el dedo en las tortadas”.

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Agradecimientos:

Tomás García, Salvador Hernández Ramón, Juan José Franco Manzano, Ángeles Lucía Hernández Montoya.

Bibliografía:

MELGARES GUERRERO, J.A.: “La procesión <<de las tortadas>> en Puebla de Soto (Murcia)”. Cangilón, N.º 12. Murcia: Museo etnográfico de la Huerta. 1996.

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